¿Te agrada este contenido? Comparte con tus amigos:

Hoy quiero regalarte mi fe y mi confianza en tu amor misericordioso, que son el alimento de mi esperanza. Te espero a ti y espero en ti.

22 de Diciembre

TE REGALO MI ESPERANZA

CAMINO A BELÉN

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Querido niño Jesús: Te quiero hacer presente aquí, en este momento de oración.  Muchas veces me acuerdo de ti, pero no te pienso. Pensarte es quererte y quererte es buscarte. Sí, quiero buscarte, caminar hacia ti, pero sabiendo que Tú me buscas siempre primero. Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por  el auxilio del Espíritu Santo,  para que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad.

CITA

Yo confío en ti, Yahveh, me digo: «¡Tú eres mi Dios!». Está en tus manos mi destino, líbrame de las manos de mis enemigos y perseguidores;  haz que alumbre a tu siervo tu semblante, ¡sálvame, por tu amor!
(Salmo 31, 15-17)

REFLEXIÓN

¿Qué pienso realmente al contemplarte en el pesebre Jesús? Siento que se me escapan tantas cosas, que mi limitación no me permite comprender plenamente lo que significa que estés aquí.  Y en este momento quisiera enfocarme en mi cielo, tu promesa. Mi vida de cara a la eternidad es el resultado del sí de María, de tu nacimiento, vida, muerte y resurrección.

Todo parece tan pequeño, tan pasajero, tan poco importante cuando concientizo en que me has obsequiado la posibilidad de vivir colmado de tu amor para siempre y que nada puede robármela. Le doy tanta importancia a tantas cosas, busco premios a mis esfuerzos, anhelo desenlaces favorecedores a  muchas situaciones temporales que solo me brindarán satisfacción pasajera, cuando lo único que necesito es cumplir tu voluntad, pues ahí está mi felicidad.

Hoy quiero regalarte mi fe y mi confianza en tu amor misericordioso, que son el alimento de mi esperanza. Te espero a ti y espero en ti. Espero tu llegada la noche de Navidad y espero en el amor que se entregó por mí.

ORACIÓN

TU ME CONOCES

Tú me conoces, Señor
Navega mi alma
Despliega las velas de tu amor
pintando horizontes de esperanza

Tú me conoces desde la eternidad
Pensaste en mí con ternura
Antes de respirar me amaste
Soñaste vivir junto a mí una aventura

Tú me conoces, Señor
Al levantarme y al acostarme
Cuando estoy alegre o triste
En mi santidad y mi pecado

Tú me conoces, Señor
Tus manos me modelaron
Tus manos me acariciaron
Tus manos me salvaron

Del libro «Jesús a mi Alma» del P. Guillermo Serra L.C.

PROPÓSITO

  • En mi carta a Jesús escribiré con letras grandes “Jesús Tú eres mi esperanza y mi meta es el cielo” como un recordatorio para no extraviarme en las tareas y rutinas diarias y hacer un plan de vida con el objetivo de la santidad.
¿Te agrada este contenido? Comparte con tus amigos:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *