Episodio 4: SANAR EN LA FAMILIA
Oración Inicial
por parte del anfitrión de la reunión
Respira en mí, Oh Espíritu Santo, para que mis pensamientos puedan ser todos santos.
Actúa en mí, Oh Espíritu Santo, para que mi trabajo, también, pueda ser santo.
Atrae mi corazón, Oh Espíritu Santo, para que sólo ame lo que es santo.
Fortaléceme, Oh Espíritu Santo, para que defienda todo lo que es santo.
Guárdame, pues, Oh Espíritu Santo, para que yo siempre pueda ser santo.
Amén.
Un momento de silencio para reflexionar la oración.
Comprender la Brecha
Preguntas abiertas
Este episodio sería necesario incluso si estuviéramos en una sociedad completamente cristiana y a favor de la familia. Las heridas más grandes en la vida familiar provienen del pecado. Nos herimos mutuamente. Esta es una realidad fundamental.
A lo largo del video, se dibuja un contraste nítido entre el corazón formado por el mundo y el corazón formado por el perdón de Cristo y su Iglesia.
En la obra “Alegría Completa”, el documento escrito por el obispo Thomas J. Olmsted a cónyuges y padres, se relata una imagen de esperanza de la época cuando él creció en una granja: «Lo que se rompe se vuelve más fuerte (que su condición original) una vez que ha sanado. Recuerdo que las herramientas que se rompían en nuestra granja familiar, después de que el soldador las reparaba, eran más fuertes en la parte de la soldadura que lo que eran antes, y no se rompían de nuevo en el mismo lugar».
Ladrillos para la Brecha
Frases importantes del video para reflexionar
«La familia tiene la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor. Por eso la familia ha sido atacada porque es el cimiento o el lugar verdadero donde se forman las personas. Las personas sanas ayudan a sanar y a restaurar a otros. Y esto es lo que hace la familia: crear dinámicas con las personas que pueden salir, sanar y traer vida al mundo».
«Cuando me preguntan: ¿cuál es la principal razón del fracaso matrimonial? Respondo el egoísmo. Creo que ahora hay una falta de virtudes en el matrimonio y la vida familiar, una falta de virtudes como la honestidad, la humildad, la valentía, la paciencia y la perseverancia, que cuando se practican, hacen el matrimonio y la vida familiar maravillosos».
«Estábamos abatidos y totalmente desalentados cuando nos reunimos con nuestros dos hijos y les dijimos que nos íbamos a divorciar. Se fueron a un rincón de la habitación y lloraron sin parar. Nuestro corazón se congeló. En ese momento pensé que iba a estar bien. Solo tendríamos que enviarlos a terapia.».
«Cuando alguien está tratando de superar un pecado habitual, o un vicio, les daría algunos consejos prácticos como: No adquiriste este comportamiento en un día, así que tampoco vas a salir en un día. Seguramente será una lucha difícil. Además, tienes que rezar a Dios porque solo no podrás. Necesitas la gracia. Es difícil ser bueno. Si no crees que esto es cierto, intenta ser bueno. Entonces, te darás cuenta de que no es fácil».
«El problema era financiero. Ese fue el comienzo. Pero con el problema también comenzó mi intento de ocultarlo. Le mentí a mi esposa para encubrir la situación. Ese fue el punto que lo puso en marcha. Creía que podía solucionarlo».
«No entendía por qué él me había mentido una y otra vez. Y entonces, me subí al auto y conduje por los caminos rurales gritándole a Dios. En un momento, dije, «¿Qué se supone que debo hacer con esto?». Escuché una voz que decía: «Ve a casa y ama a tu esposo incondicionalmente». Y volví y dije: «Tendrás que hacerlo a través de mí». Él estaba arrodillado en la habitación y yo me arrodillé y lloramos y lloramos. Y dije, «No entiendo nada de esto, pero no voy a ninguna parte».
«No es sorprendente que muchos hogares luchen contra adicciones y compulsiones, que muchos hogares luchen contra la violencia y la hostilidad, que muchos hogares luchen contra la depresión y la apatía, que luchen contra el materialismo, la envidia y la ambición, que luchen contra la insignificancia porque perdieron la visión. El mundo está constantemente tratando de oscurecer, perder, falsificar, reemplazar, disminuir, extinguir lo que la Iglesia enseña».
«Muchos de nosotros no venimos de familias ideales, tuvimos destrozos en nuestras propias vidas, cosas como abuso y negligencia, y todo eso. Esas cosas suceden. Pero creo que lo hermoso es que esa no es la última palabra en nuestras vidas».
«El perdón es de vital importancia en la vida y especialmente en las relaciones, porque sin perdón no se puede avanzar. Hay estudios que demuestran que cuando las personas no perdonan, sufren física, espiritual y mentalmente. El perdón es liberar a la otra persona que causó daño y dolor, y entregárselo todo a Dios entregándoselo a Jesucristo».
«No creo que perdonar sea difícil, sino que es imposible hacerlo con nuestras propias fuerzas. Necesitamos la gracia para perdonar. Así que le rogaría a Dios que me diera esa gracia para perdonar».
«Dios, “que te ha creado sin ti, no te salvará sin ti” (San Agustín, Sermón 169, 11, 13). La acogida de su misericordia exige de nosotros la confesión de nuestras faltas. “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia” (1 Jn 1,8-9)».
Espada del Espíritu
Lecturas Bíblicas sobre el tema
DAR Y RECIBIR EL PERDÓN
Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
«Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.».
Entonces se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Llamado a la Batalla
Acciones para mantenernos firmes en la brecha
Confesión Mensual como Familia. Consideren empezar a ir mensualmente al Sacramento de la Confesión como familia. Aparten un tiempo que les funcione y hagan el sacrificio de borrar completamente sus pecados mediante la absolución y la penitencia. Vayan juntos. Cuando un niño ve a sus padres en la fila, con humildad y regularmente, esperando este momento de perdón, la lección es clara: mamá y papá también han pecado y lo sienten; tanto ellos como yo necesitamos esta curación y la libertad del pecado.
Padres, demuestren el perdón y pidan disculpas. Consideren agregar un ritual familiar anual en el que, comenzando con el papá y la mamá, la familia pide y recibe perdón por las distintas maneras en que se han herido mutuamente durante el año. (Esto no reemplaza la necesidad de perdonar y pedir perdón regularmente, pero enfatiza la misericordia de forma memorable en la familia). Conecten este ritual con una comida familiar que a todos les guste. Esto es muy impactante. Algunas ideas:
(1) En el día de Año Nuevo, 1ro de Enero, la Solemnidad de María, La Madre de Dios: empiecen el nuevo año con un nuevo comienzo de perdón en sus relaciones. En la mesa, comenzando con papá y luego con mamá, por turnos, hablen sobre lo que más les gusta de su esposo o esposa y de cada hijo. Compartan, de manera adecuada, las cosas por las que les gustaría pedir el perdón de cada persona. Terminen con un abrazo para cada persona.
(2) El Jueves Santo, el día en que recordamos a Jesús definiendo lo que es el liderazgo haciéndose humilde y lavando los pies de sus discípulos, hagan lo mismo. Que comience papá, luego mamá y después cada uno de los hermanos mayores. Después de lavar los pies de un familiar, susurrarle palabras de honor y amor, así como cosas de las que nos arrepentimos. Pidan perdón. Pongan música de fondo adecuada para mantener las conversaciones privadas. Perdónense mutuamente y vivan las celebraciones de la Pasión y Resurrección de Cristo con relaciones renovadas.
Si en su familia hay problemas de adicciones, apegos o formas de enfermedad mental o espiritual que estén afectando su capacidad de amar, den la prioridad a liberarse de estos obstáculos. Busquen consejo y den los pasos adecuados y decididos para abordar el problema para sanar
(1) Estas son áreas que generalmente necesitan ayuda profesional, y los medios apropiados para abordar el problema pueden variar desde consejería personal y el acompañamiento de un grupo apoyo, hasta la terapia familiar completa y apoyo medico psiquiátrico. En algunos casos, también puede ser necesario el Ministerio de Exorcismo de la Iglesia.
(2) Si bien los profesionales no católicos pueden ciertamente ser útiles, aquellos que comparten nuestra fe pueden aportar ideas importantes y una conciencia de la gracia infinita y la misericordia de Dios, así como la gracia fundamental que proporcionan los Sacramentos. El personal de la parroquia o de la oficina de Vida Familiar de la Diócesis puede ofrecer recomendaciones sobre dónde empezar.
(3) También puede haber misas de Sanación en la parroquia, que están aprobadas por la Diócesis o el Sacramento de la Unción de los Enfermos según el caso. Estos pueden ser momentos muy poderosos de experimentar la curación de Cristo.
Oración de Clausura
Soliciten intenciones del grupo y concluyan con la Oración
Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra; Padre, que eres Amor y Vida, haz que cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, «nacido de Mujer», y mediante el Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generaciones que siempre se renuevan.
Oración por la Familia de San Juan Pablo II
Haz que tu gracia guíe a los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo. Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y el amor.
Haz que el amor, corroborado por la gracia del Sacramento del Matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias.
Haz finalmente, te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia en todas las naciones de la tierra, pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia.
Tú, que eres la Vida, la Verdad y el Amor, en la unidad del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén