Episodio 3: EL REGALO DE LOS HIJOS
Oración Inicial
por parte del anfitrión de la reunión
Respira en mí, Oh Espíritu Santo, para que mis pensamientos puedan ser todos santos.
Actúa en mí, Oh Espíritu Santo, para que mi trabajo, también, pueda ser santo.
Atrae mi corazón, Oh Espíritu Santo, para que sólo ame lo que es santo.
Fortaléceme, Oh Espíritu Santo, para que defienda todo lo que es santo.
Guárdame, pues, Oh Espíritu Santo, para que yo siempre pueda ser santo.
Amén.
Un momento de silencio para reflexionar la oración.
Comprender la Brecha
Preguntas abiertas
Este episodio enfatiza e ilustra claramente la diferencia y la complementariedad de hombres y mujeres, conyugues, madres y padres. En la raíz de la brecha de la familia se encuentra la incapacidad cultural de conciliar las ideas de igualdad y diferencia. Pero como cristianos, tenemos el don revelado por Dios en este punto: Dios es uno, y Dios es una relación de amor, la Trinidad. Todo a la vez.
Como menciona el Dr. Patrick Yeung, haciendo eco del Catecismo de la Iglesia Católica N.º 2378, los hijos son «el regalo supremo del matrimonio». Quizás no haya otro punto en nuestra cultura que esté más trágicamente desviado que en esta área de gratitud por el regalo de un hijo.
En este episodio se mencionan varios retos importantes sobre la formación y la educación de los niños.
Ladrillos para la Brecha
Frases importantes del video para reflexionar
«La Trinidad ha sido representada por un triángulo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y en la vida humana, tenemos un ícono, una versión más pequeña de eso, que es la familia, compuesta por el esposo, la esposa y el hijo».
«Los roles de la madre y del padre son únicos y diferentes, porque Dios nos creó varón y mujer. Por lo tanto, el hombre y la mujer son complementarios. No son intercambiables».
«Los maridos, los padres deben ser proveedores, protectores y líderes espirituales. Somos responsables de que la familia sea mantenida. Protector: el marido está llamado a ser la principal fuente de vigilancia para proteger a esa familia. Y, luego, Líderes Espirituales. Si el padre es el líder espiritual del hogar, él se asegura que vamos a Misa, se asegura que vamos a rezar juntos en familia. Él nos proporciona un refugio, un refugio de las fuerzas del mal, incluyendo las fuerzas espirituales malignas».
Amo a Santa Edith Stein y su cita: «El alma de una mujer está diseñada como un refugio en el que otras almas pueden desarrollarse». Y eso significa que, como mujer… nuestro anhelo maternal es apreciar, custodiar, proteger y nutrir al otro y lo hacemos, por supuesto, biológicamente, pero también fuimos creadas para desarrollar y nutrir el alma humana en los demás.
El matrimonio cristiano no se consuma como está diseñado, simplemente porque la pareja se miré a los ojos, aunque eso es crucial y es un punto de partida. También es mirar a los ojos de esos otros que han creado con la ayuda original de Dios. Ahora están comprometidos en esta empresa de procrear hijos para el Reino de Dios.
«Los hijos son el mayor regalo para las familias. Tenemos la oportunidad como padres, de enseñar, de guiar hacia el amor, y luego ellos nos devuelven tanto a cambio. Todo esto es un gran regalo para nosotros».
«Soñábamos con una familia grande y hermosa, y decíamos: vamos a confiar en Jesús, Él nos ayudará a criar a estos hermosos niños. Teníamos nuestros propios sueños y todos se derrumbaron sobre nosotros».
«De hecho, tuvimos una consulta con un endocrinólogo reproductivo. Y recuerdo que dijo: quiero dejarlos embarazados. Pensé: ese es exactamente el problema de la Fecundación In Vitro (FIV), nadie debe dejar embarazada a mi esposa, excepto yo. La Fecundación In Vitro (FIV) no es una opción porque evita el abrazo conyugal».
«Dicen que se necesitan tres para crear una nueva vida; el hombre, la mujer y Dios. Todos los hijos tienen derecho a nacer como fruto de un acto de amor. El bebé no es un producto sino un regalo. Y la manera en que participamos en la creación de ese regalo es importante».
«Cuando te preguntas ¿Qué cosas debes considerar al decidir qué tipo de educación recibirán tus hijos, ya sea una escuela privada, una escuela pública o educación en el hogar? Para mi esposa y para mí, la consideración más importante era si nuestra fe y la verdad de Cristo serían proclamadas en la educación que recibirían. Es absolutamente esencial recordar que incluso si tiene a sus hijos en la escuela, ustedes son sus principales educadores».
«Para que los niños crezcan y se hagan hombres y mujeres de oración, es necesario que las madres y los padres les muestren el camino. La oración debe ser una parte natural de la vida del hogar. No basta con decirles a nuestros hijos que recen. Nosotros, como padres, debemos dar el ejemplo».
«Especialmente para los padres, deben tener un perfil destacado. El testimonio silencioso a los niños que te ven rezar, que ven que es una prioridad para ti. Ese mensaje llega, independientemente de que los niños lo reconozcan o no. Nunca subestimen el poder de su influencia y la necesidad, franca de vivir, no solo una vida audaz, sino de dar ese ejemplo. De dar una palabra ocasional. Así es. Porque si nunca hablamos de nuestra fe, ellos no verán la conexión».
«Creo que sucede en el Ethos del hogar. ¿Es el hogar origen de fuentes cristianas? ¿Hay símbolos cristianos que sean evidentes? ¿Hay algún crucifijo en el hogar? ¿Reza junta la familia? ¿Van juntos a misa? ¿Practican juntos el Sacramento de la Confesión? Todas estas cosas le comunican al niño que la vida cristiana es vital y que no es simplemente un asunto de ideas, sino también vivencia práctica y celebración».
Espada del Espíritu
Lecturas Bíblicas sobre el tema
HOMBRES, MUJERES Y NIÑOS: LA PRIMERA BENDICIÓN DE DIOS
Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo». Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla».
EL REGALO DE DIOS DE UN HOGAR E HIJOS
Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los albañiles. Los hijos son un regalo del Señor, el fruto del vientre es una recompensa; como flechas en la mano de un guerrero son los hijos de la juventud. ¡Feliz el hombre que llena con ellos su aljaba!
LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
Inicia al niño en el camino que debe seguir, y ni siquiera en su vejez se apartará de el.
Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es lo justo, ya que el primer mandamiento que contiene una promesa es este: Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y tengas una larga vida en la tierra. Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según el espíritu del Señor.
Llamado a la Batalla
Acciones para mantenernos firmes en la brecha
Los hijos son un regalo: El aprender para formarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos.
(1) Lean el Catecismo de la Iglesia Católica (CCC), secciones 2373-2379, titulada «El regalo de un hijo» en pareja o como familia, en función de la edad de los hijos. Estos temas abordan consideraciones importantes sobre el regalo de Dios de la vida humana.
(2) En particular, el problema de la fertilización in vitro y otras violaciones de la dignidad de la vida humana en el área de la infertilidad se analizan en la sección 2376-2377 del CCC.
Coloquen una imagen o un símbolo de la fe en sus hogares. Dependiendo de lo que sea necesario o mejor para el hogar, coloquen uno o más de los siguientes:
(1) Un crucifijo. La imagen de la pasión y muerte de Jesús por nuestra salvación forma nuestra comprensión del amor más que cualquier otra imagen católica.
Algunas culturas católicas suelen colocar un crucifijo en cada habitación de la casa para enfatizar la redención de Cristo sobre toda la creación.
(2) Un ícono de la Sagrada Familia. Existen muchas versiones hermosas. Esta imagen describe sin palabras la belleza de la unidad y la familia, así como la virtud masculina, femenina e infantil.
Inviten a un sacerdote o un diácono para que hagan una bendición formal de su hogar con el Libro de Bendiciones. La Iglesia entiende que cada hogar cristiano es una «iglesia doméstica». Esta bendición proporciona una limpieza espiritual y dignifica todas las habitaciones del hogar de una manera hermosa. Es un paso importante en la protección espiritual de sus familias.
Si su hogar ya está bendecido, consideren una Consagración a la Sagrada Familia o al Sagrado Corazón de Jesús. Esto implica algunas oraciones especiales y la instalación de una imagen según sea su consagración en algún lugar prominente en el hogar. Un sacerdote o un diácono también pueden ayudarles en esta bendición especial.
Oración de Clausura
Soliciten intenciones del grupo y concluyan con la Oración
Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra; Padre, que eres Amor y Vida, haz que cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, «nacido de Mujer», y mediante el Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generaciones que siempre se renuevan.
Oración por la Familia de San Juan Pablo II
Haz que tu gracia guíe a los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo. Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y el amor.
Haz que el amor, corroborado por la gracia del Sacramento del Matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias.
Haz finalmente, te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia en todas las naciones de la tierra, pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia.
Tú, que eres la Vida, la Verdad y el Amor, en la unidad del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén